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Doble moral

In God we trust

Por Nerea Barón:

Hace unos meses traduje un best-seller sobre éxito empresarial de un autor estadounidense. En algún punto entre consejo y consejo, mencionaba que había cosas que, en último término, había que confiar a Dios. Me llamó la atención la disonancia. ¿Cómo podía meter a Dios mientras hablaba de competencia predatoria, acumulación de recursos e individualismo? ¿Cómo podía meter a Dios en medio del dinero? Seguir leyendo

Octavio Paz en la memoria de otros: Alejandra Pizarnik

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Muy querido León Ostrov:

Le envié hace poco una carta desde una hermosa piecita, que ya no existe para mí, pues estoy de nuevo con mi familia, hasta fines de este mes. Después va a venir Agosto y no sé qué haré, hay un vacío en Agosto, una distancia hecha de un precipicio, que necesitaré saltar o, lo mejor, cambiaré de camino. Le dije que le contaría sobre mi encuentro con S. de Beauvoir, pero me es penoso rememorarlo. Quizás, y casi como siempre, veo con ojos lúgubres cosas que objetivamente no lo son. Razonablemente hablando, tal vez fue un encuentro como cualquier otro del estilo: una periodista preguntando sobre esto y aquello; y la entrevistada que responde. Pero yo no me he recuperado aún de lo que fue para mí este encuentro: despertar y sentir que el corazón me lleva y me trae. Horribles sacudidas. Taquicardia. Esto fue nuevo. No era mi viejo miedo “espiritual” posible de traducir en metáforas. Un nuevo miedo: cuerpo y alma encontrados por vez primera, reunidos, celebrando nupcias horribles. Traté de beber, pero la primera gota me obligó a permanecer tendida en la cama varios minutos, asistiendo a algo como una revolución. Imposible pensar. Imposible todo.  Imposible también la lenta agonía —con la mano en el corazón— de mi ser paseándose hasta que se hizo la hora y yo entré en Les Deux Magots rogando y rogándome que mi voz surgiera —pues mi miedo más profundo (el de los exámenes) era que la garganta se cerrara. Y cuando llegó me calmé un poco pues su aspecto no es en modo alguno aterrador. Le pregunté —con una seriedad excesiva, con la voz estrangulada, con el ritmo del corazón siempre delirante— sobre la mujer y el arte y algunas otras idioteces por el estilo que respondió con algunas frases de El segundo sexo. Cuando finalizamos me preguntó a su vez sobre  mí y mis cosas: y le dije de mis poemas, de mi preocupación por la palabra, de mi angustia por mis poemas actuales, etc., exagerando un poco, por supuesto, cuando dije, por ejemplo que “lo único que me interesa en este mundo es hacer poemas”, lo que la sorprendió, sin duda, y me pidió mis libros. Creo que contenía o reprimía su interés por mí, no sé por qué, pero seguramente a causa de su tiempo escaso, y cuando nos despedimos, me insinuó que vuelve de Brasil —se va ahora con Sartre— en Octubre, por lo que estará “a mi disposición”. Bueno, yo me quedé dos horas en el café —ella ya se había ido— y me sentí repentinamente bien: “ya pasó el miedo”, me decía. Lo mismo que en los exámenes. Seguir leyendo

Contener multitudes

multitudes

Por Deniss Villalobos:

“Do I contradict myself? Very well, then, I contradict myself;
I am large – I contain multitudes.”

Walt Whitman

Uno de mis momentos favoritos de Mad Men ocurre al inicio de la séptima temporada y se da entre Don Draper y su hija, Sally. La relación entre ambos está desgastada, no es solo que Don y la madre de Sally se hayan separado, sino todo lo que Sally ha ido descubriendo sobre su padre con el pasar de los años. Al inicio de la última temporada hay entre ellos un momento bastante desagradable que convirtió su ya de por sí frágil relación en algo insostenible. Pero ahí están, una noche cualquiera sentados en un restaurante cualquiera, luego de que Sally tuviera que buscar la ayuda de su padre porque perdió su bolso y no tenía forma de volver a la escuela. Seguir leyendo

Balance del GIEI

GIEI

Por Bvlxp:

Había mil quinientas sillas ocupadas en el auditorio del Claustro de Sor Juana donde se presentó el último informe sobre la labor del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en el Caso Iguala menos tres. Tres ausencias que delatan el fracaso del así llamado grupo de expertos. Los tres encargados principales de los derechos humanos en México no respaldaban con su presencia la labor desplegada por el GIEI en el último año. Ahí no estaban ni Eber Betanzos, Subprocurador de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad de la Procuraduría General de la República, ni Roberto Campa, Subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación. Aunque se equivoquen, los malpensantes podrían decir que estas dos ausencias eran naturales e incluso esperables. Bien, la tercera ausencia es la realmente delatora y la que habla mucho peor del GIEI que los cientos de opiniones periodísticas cuestionando su labor: ahí no estaba Luis Raúl González Pérez, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Seguir leyendo

Abril no es el mes más cruel

abril

Por Oscar E. Gastélum

“From you have I been absent in the spring,
When proud pied April, dressed in all his trim,
Hath put a spirit of youth in every thing,”
– William Shakespeare

Oh, to be in England now that April’s there.”
– Robert Browning

Abril es el mes más cruel, proclamó célebremente T. S. Eliot en el primer verso de “The Wasteland”, esa hermética y estilizada catedral de la poesía inglesa y universal. Es importante recordar que el gran poeta y crítico literario, norteamericano por nacimiento pero británico por elección, acababa de sufrir un colapso nervioso y se encontraba sumido en una crisis emocional profundísima cuando redactó esas inmortales palabras. El colorido y frondoso espectáculo primaveral chocaba de frente con su gélido invierno interior y el shock le resultaba insoportablemente doloroso. Seguir leyendo

El mito de los hombres buenos

Friendzone

Por Nerea Barón:

I.

El mito popular va más o menos así: existen en el mundo hombres buenos y hombres malos y, por algún motivo extrañísimo, a las mujeres nos da por enamorarnos de los segundos y maltratar a los primeros diciéndoles “no” o, peor, otorgándoles el denigrante estatuto de “amigo”. Emisarios de la caballerosidad, estos pobres hombres se lamentan –naturalmente–, incapaces de comprender nuestro sadismo terco e irracional.

El mito cuenta también que nosotras usamos a los buenos para que nos apapachen y nos aconsejen cuando los malos nos dejan, o cuando estamos aburridas; porque somos crueles y nos gusta que nos elogien hasta el cansancio y nos inviten bebidas. Somos tan malas que les ponemos apodos cariñosos y los abrazamos sin pensar en nuestra propia anatomía, sólo con el fin de dejarlos calientes.

Estos protectores valientes del galanteo tradicional reciben muchos nombres: pagafantas,  tomacafés, friendzoneados y bestfriendsforever –entre otros–, nombres que exaltan el mérito quijotesco y estoico de los nunca correspondidos. Merecen una oda, y nosotras merecemos una buena terapia para romper con ese patrón del mal e irnos con el que nunca nos pondría el cuerno, no se olvidaría de nuestro aniversario y nos diría miamor cada mañana. Seguir leyendo

Vivas nos queremos

Vivas

Por Alejandra Eme Vázquez:

Las calles no van a dejar de estar llenas de ratoneras, de un día para otro. Quienes ejercen violencias machistas no se van a dar cuenta del daño que hacen ni se van a arrepentir, de un día para otro. De un día para otro no se aprobarán las leyes que necesitamos para que la denuncia tenga un procedimiento confiable en vez de apelar a la buena voluntad. Los cambios estructurales no se darán en el ideal de la inmediatez, es verdad, pero hay otros que sí pueden datarse a partir de un día específico que funciona como parteaguas. Después del 24 de abril de 2016, #24A, el día de la primavera violeta en que un inusitado colectivo salió a tomar las calles para recuperarlas, al menos yo sí me sentí transformada. Y no porque me hayan convencido de algo, sino por un efecto casi inverso del que puedo dar claro testimonio en lo individual: por primera vez en 35 años me siento entendida, acompañada y defendida en situaciones que toda mi vida he vivido como normales y que como nunca había compartido por vergüenza, no había dimensionado ni siquiera que a alguien más le pudiera haber pasado. Es increíble lo mucho que cambia la perspectiva cuando nos damos cuenta de que a todas nos pasa, de que todas tenemos algo que decir o que callar y que a nuestro modo, todas estamos hartas. Porque entonces dejamos de sentirnos solas en algo que nos rebasa.

Ni una más

ni una más

ni una asesinada más Seguir leyendo

Lo más vital

Libro de la selva

Por Deniss Villalobos:

«Pues la fuerza de la manada es el lobo y la fuerza del lobo es la manada.»

Rudyard Kipling, El libro de la selva

La otra noche vi El libro de la selva, la nueva adaptación del clásico del cine y la literatura dirigida por Jon Favreau que se estrenó este año. Lloré varias veces, pero también reí, canté y volví a sentirme una niña de seis años que no tenía ningún tipo de preocupación. Al salir del cine comí una crepa de nutella con mi mamá mientras hablábamos sobre Mowgli, Shere Khan, Baloo, Bagheera, Akela, la fuerte y hermosa Raksha (y lo genial de que en esta adaptación su papel sea mucho más importante de lo que recordaba en la versión de Disney). Seguir leyendo

Peña Nieto: Drogas y Derechos Humanos

Peña drogas

Por Frank Lozano:

Dos eventos acaban de marcar la agenda nacional. Por una parte, el vuelco en el discurso respecto a las drogas y, por otra, el reconocimiento tácito de la prevalencia de la tortura en territorio nacional.

La mala señal es que el Presidente Peña Nieto modifica su discurso por presión externa, no por una convicción profunda. La segunda mala señal es la respuesta limitada que ofreció en ambos temas.

Su decálogo de las drogas, si bien retoma el espíritu liberalizador, no toca las fibras sensibles del asunto. Parece más bien una estrategia para dilatar y mimetizar que una acción de fondo. Seguir leyendo

Octavio Paz en la memoria de otros: Luis Cernuda

Cernuda

Carta mecanografiada a Concha de Albornoz, con firma autógrafa.

59 Hyde Park Gate

London, S.W. 7

30 de abril de 1946

Mi querida Concha: poco después de escribirte mi última carta, que sería a mediados de diciembre, pasó por aquí Octavio Paz, camino de París, a cuya legación le han destinado. Qué lástima no haber nacido poeta americano: la vida le sería a uno mucho más fácil. Seguir leyendo

Efemérides

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